El camino para liberarse de las deudas – Método Bola de Nieve

Organizar la economía personal y en consecuencia la familiar, requiere de voluntad, organización, seguimiento y control. Todo eso necesita igualmente una inversión de tiempo y paciencia y a ser posible, el seguimiento de un método de apoyo.

Para poder comenzar un plan para salir de deudas y depurar las fianzas familiares y propias, es necesario establecer un punto de partida, y el mismo comienza con un análisis exhaustivo de 2 elementos fundamentales en cualquier balance: activos y pasivos.

Por un lado, se incluirán como activos todos los ahorros, el dinero que se ingresa por salario y las propiedades que hayan sido completamente pagadas. Por otro lado, en el pasivo se apuntarán las deudas que falten por pagar como préstamos y créditos, incluso cualquier préstamo entre particulares sin intereses, es decir, no solo las cantidades que se deban a entidades bajo contrato y con condiciones sujetas a una tasa de interés, sino aquellas pequeñas ayudas de familiares o amigos que deben devolverse. En los pasivos además se deben apuntar los gastos que puedan preverse y planificarse, periódicos y no periódicos. De esta manera se pondrá sobre papel una especie de mapa de la situación financiera que se tiene. Esta información debe acompañarse de los riesgos a los que se esté expuesto con más o menos probabilidad como: la pérdida del empleo, el próximo cambio de coche o vivienda por situaciones excepcionales, un nuevo miembro en la familia, etc.

El siguiente escalón se corresponde con la esencia de este post: la eliminación de las deudas. Una vez identificadas y expuestas en un papel, hoja Excel o planificador digital, conoceremos los puntos fuertes y las debilidades de nuestros pasivos para poder atacar nuestros compromisos de pago. Existen un par de métodos recomendados según la situación. En este post analizaremos el siguiente:

Método Bola de Nieve

Consiste en ordenar los pagos mensuales de cada deuda de menor a mayor cantidad. Sumar los importes y al total de los mismos asignar un excedente de dinero fijo, por ejemplo, un porcentaje o una cantidad “x”. Destinar ese excedente cada mes a amortizar extraordinariamente la primera deuda. Cuando ésta primera deuda se liquide, mantener el importe inicial de suma de gastos al mes y el excedente acordado más lo que se deja de pagar por esta deuda y destinarlo al pago y amortización de la segunda deuda de la lista. Cuando se acabe con la segunda deuda, manteniendo las mismas cantidades, continuar con los siguientes pagos pendientes hasta finalizar el listado inicial.

Un ejemplo práctico:

Tenemos una deuda de tarjetas de crédito de 1.500€ que requiere cuotas de 200€, un crédito sacado para un tratamiento dental de 800€ con cuotas de 75€, y un préstamo de coche de 6.000€ con cuotas de 350. Nuestros ingresos suman 1.500€. Ordenamos los pagos mensuales de menor a mayor:

  • Crédito dental 75€
  • Tarjetas de crédito 120€
  • Préstamo de coche 250€

La suma total es de 445€, a lo que añadimos 55€ para completar 500€ que destinaremos al pago de cada deuda anterior y, tales 55€ se añadirán al pago de la deuda más pequeña. Así, al crédito dental se le abonarán cada mes 130€, en vez de 75€. Cuando se liquide el crédito dental, quedarán libres los 55€ extraordinarios y los 75€ que se pagaban por él, y estos 130€ libres se añadirán a la cuota de las tarjetas de crédito, para pagar por ellas mensualmente 250€ en vez de 120€. Cuando se liquiden las tarjetas de crédito, se destinarán los 500€ programados a pagar la deuda pendiente del coche: 250€ correspondientes a la letra y 250€ libres de las demás deudas.

Este efecto de “bola de nieve”, de pequeño a más grande permite que cada vez que se deje de pagar una deuda se disponga de mayor saldo para seguir amortizando las siguientes, hasta lograr el pago total de las mismas, facilitando la planificación de los gastos mensuales gracias al compromiso de mantener una cantidad fija para lograr el objetivo.