Dinero Prestado: ¿Amigo o Enemigo?

Pedir dinero en préstamo es una situación generalmente no deseable para la mayoría de las personas. Sin embargo, para las vidas corrientes lo más probable es que en algún momento deban solicitar un préstamo para los gastos más elevados a los que difícilmente se puede hacer frente únicamente con ahorros: un préstamo hipotecario para comprar vivienda, la compra de un coche de concesionario, un viaje de novios, reformas y mejoras en el hogar, estudios superiores propios o para los hijos, etc.

El endeudamiento no debe considerarse algo negativo si se sabe manejar correctamente. De hecho, sacar dinero en préstamo y devolverlo de manera puntual y concreta según las condiciones otorga puntos positivos en el historial crediticio del prestatario, lo que le dará acceso en el futuro a poder solicitar cantidades superiores si lo llegase a necesitar. El problema del endeudamiento viene cuando el mismo se escapa de control.

Varios expertos en economía personal y familiar coinciden en que el importe máximo que debe pagarse por préstamos y créditos concedidos y pendientes nunca debe superar la franja del 15% al 20% de los ingresos mensuales del afectado. Este porcentaje excluye los gastos de la hipoteca, si los tuviese. Sumando la hipoteca el importe total jamás debe sobrepasar el 40% de los ingresos mensuales, de lo contrario podría considerarse una persona con serios problemas financieros.

El dinero prestado está presente en nuestro día a día mucho más de lo que nos imaginamos. Aparte de la hipoteca, los préstamos rápidos, minicréditos con asnef rápidos, créditos 24 horas o similares, existen múltiples productos que deben contarse dentro del 20% máximo del que hablan los expertos:

  • Créditos al Consumo: son los créditos otorgados por los mismos establecimientos donde se realizan las compras, como por ejemplo electrodomésticos, útiles escolares, vestidos para ocasiones especiales, viajes de larga distancia, etc.
  • Descubiertos en cuenta. Los descubiertos en cuenta se producen cuando se gasta más dinero del que se tiene disponible en el saldo de la cuenta bancaria. La cuenta suele quedarse en negativo o en números rojos. Es necesario informarse con el banco si ofrece o no cobertura ante descubiertos en el contrato que se tenga con ellos. Si lo ofreciese, es derecho del cliente saber el máximo del descubierto que puede cubrir el banco, si se hace cargo de todo tipo de pago (recibos, domiciliaciones, cheques, etc.) y las tasas de interés y gastos fijos que se aplican sobre la transacción. Por norma general el interés aplicado a la cantidad cubierta suele ser bastante alto; además el banco suele cobrar un importe fijo como comisión por descubierto que puede llegar a sorprender a más de uno.
  • Tarjetas de crédito. Son el tipo más común de dinero prestado. La mayoría permite pagar el importe total gastado en un mes al final del mismo, con cuotas de interés bastante bajas, o incluso nulas. Lo normal es aplazar las cuotas del dinero gastado como si se tratase de la amortización de un préstamo. El interés aplicado en esta última modalidad es el que debe ser tomado en cuenta más seriamente. Además, algunas tarjetas de crédito suelen cobrar una cuota fija anual por mantenimiento y renovación.
  • Tarjetas de establecimientos particulares. Las grandes superficies suelen disponer de sus propios departamentos de financiación para que sus clientes puedan acceder a hacer compras a crédito directamente con ellas. Las condiciones de cada empresa son muy particulares, igual que las ofertas exclusivas que suelen ofrecer como enganche.